El Ayuntamiento de Huete (Cuenca) ha remitido a los 23 municipios por los que pasa la línea convencional Madrid-Cuenca-Valencia una carta de adhesión con un objetivo muy claro. Que se detenga el deterioro de la línea, se mejore la infraestructura y se potencie su uso.
Una línea amenazada por el desinterés
Este ferrocarril, esencial para la movilidad de muchos pueblos, lleva bastantes años sumido en prácticamente un abandono.
La falta de obras de modernización (salvo las llevadas a cabo hace unos años entre Madrid y Cuenca reutilizando retales de otras líneas), el escaso mantenimiento recibido y tanto la reducción como el empeoramiento de los servicios están causando que cada vez sea menos usada.
Y, por ende, más deficitaria.
Con esta iniciativa, el Ayuntamiento se suma a las reivindicaciones de mejora realizadas por la Plataforma de Ciudadanos de la Alcarria Conquense en Defensa del Ferrocarril Aranjuez –Cuenca–Utiel y la Plataforma en Defensa del Ferrocarril Público y Social de Cuenca. Entidades que han luchado para evitar una degradación que parece imparable, en especial con los planes de cambiar de ubicación la estación de Cuenca para hacer un pelotazo desarrollo urbanístico.
Medicina contra la España vaciada
En la carta de adhesión, cuya copia puedes ver pulsando en este enlace, el Consistorio liderado por Francisco Javier Doménech considera que mejorar el transporte es clave para repoblar la España vaciada. O, como prefieren llamarlo, la España despoblada.
En especial ante la gran oportunidad que ofrece el momento presente. Y es que gracias a la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 se está potenciando el teletrabajo. Según la carta, muchas personas se están planteando irse a vivir a sus pueblos aprovechando esta modalidad laboral.
Consideran, además, que la clausura a la que está condenada la línea si no se toman medidas podría reducir aún más la densidad de población de los municipios afectados.
4 puntos reivindicativos
En la carta, a la que se pretende que se sumen los Ayuntamientos a los que da servicio la línea, se solicita a las administraciones:
- Que se mantenga este servicio básico y esencial aumentando la frecuencia de trenes en la línea, adecuando los horarios para que los usuarios puedan realizar sus gestiones en Madrid, Cuenca y Valencia en el mismo día.
- Que se invierta en el arreglo de las infraestructuras ferroviarias ejecutando las partidas presupuestarias que se destinan para el mantenimiento de la línea al considerar la línea Madrid-Cuenca-Valencia como estratégica para luchar contra la despoblación.
- Que se estudien nuevos usos de la línea donde se pueda combinar el trasporte de viajeros con el tránsito de mercancías formando parte del corredor mediterráneo.
- Que la estación de viajeros de Cuenca se mantenga en su ubicación actual.
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Por supuesto que se debería invertir en mantener y mejorar esta línea. Es una pena cómo se la está dejando morir. Es una vergüenza que para que se puedan enriquecer unos pocos, se perjudique a tantas y tantas personas que necesitan este tren en su día a día.
Hola amigos del tren, si alguien tiene tiempo o animo, por favor les pido me pudieran dar alguna opinión de la situación actual de los ferrocarriles en España, porque desde Chile (soy de Chile), siento que tenemos a renfe como un modelo a seguir, quizás me equivoque. En fin, desde acá vemos cómo renfe es pionera en material rodante e infraestructura ferroviaria y me sorprende este tipo de noticias, cómo el ferrocarril comienza a desaparecer.
Saludos.
Hola Raúl. La política ferroviaria española y la chilena se parecen en una cosa.
Aquí se ha decidido apostar por la alta velocidad. Esas líneas se llevan toda la inversión tanto de construcción como de mantenimiento y, durante muchos años, de compra de nuevos trenes. Al centrarse en estas infraestructuras tan costosas con servicios caros de explotar, se ha dejado de lado al llamado ferrocarril convencional. Es decir, las líneas que no son de alta velocidad. Muchas, como la línea de este artículo, no tienen casi mantenimiento y eso implica incidentes, averías y retrasos. Que conducen, si no se pone remedio, a que haya menos viajeros y se termine por cerrar la línea.
En Chile no hay alta velocidad. Pero hubo un momento en el se optó por centrar todos los esfuerzos en la línea Santiago-Temuco. Olvidando multitud de ramales o el tramo Temuco-Puerto Montt que, por su abandono, perdieron viajeros ya que el servicio era lento y malo y terminaron cerrados. Después del terremoto de 2010 ese esfuerzo inversor se ha centrado en el tramo Santiago-Chillán. Por supuesto hay excepciones, como Metro de Valparaíso o el Biotrén. Como también hay excepciones en el sistema español, ya que algunas líneas convencionales se mantienen bien.
Pero el escenario es más o menos parecido. Se priorizan unas infraestructuras y se abandonan otras.
En 1984, el TER Madrid-Gandía tardaba 5h 8′ entre Atocha (15.30) y Valencia (20.38), vía Cuenca. Mañana, 7 de agosto de 2020, el tren más rápido tardará (si todo va bien) 7h 2′ (Atocha 16.05-Valencia 23.07) con transbordo en Aranjuez. Así se escribe la historia de un abandono, después de 36 años, 2 horas más de recorrido, pero tenemos la primera red de AVE de Europa. La España vaciada tiene pocos votantes, pero además de condenar a esas poblaciones se va a perder una de las líneas más paisajísticas de la península, sobre todo en el tramo que atraviesa la serranía conquense entre su capital y Utiel.